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miércoles, 9 de agosto de 2017

¿No lo ves?




Se me ciegan las palabras muriendo así los versos que para ti siempre guardo.

Son mis ojos los que más te hablan ¿O acaso no lo ves? ¿no ves tu imagen esculpida en mis pupilas cansadas de no tenerte?

Caigo por una ladera infinita esperando que seas tú quien detenga esta marcha ridícula que no termina...¿no ves la tierra pegada sobre mis ropas? ¿no ves las heridas de piedras sobre esta piel que clama por el roce de tus manos?

Invento planetas para que los gobernemos juntos...creo sinrazones que te hagan sonreír entre mis manos, convierto tu rostro en un lienzo que el mundo debería adorar ¿no ves estos pinceles de besos capaces de mover la tierra que conoces con cada trazo? ¿no ves que el aire que respiras viene de historias fantásticas cuando apoyas tu cabeza sobre mi hombro?

Escribo letras que convierto en palabras cuya lectura suena como el batir de las alas de dragones imposibles.
Entre ellas se escucha como un susurro secreto tu nombre...

¿No lo oyes?
¿No sientes ese calor que hace que mi insomnio sea una bendición de dioses por inventar?

Hay amaneceres que nunca deberían morir...
Hay noches que debieran ser enmarcadas en el tiempo...

¿No lo ves?

jueves, 20 de julio de 2017

E X P A N S I V O



  


¿Cuantas?
¿Cuantas puertas podría haber allí?
¿Miles, millones? Y  cada una de ellas plantada al final de largos pasillos blancos de paredes vacías. Pasillos que se hacían mas y mas largos. Un universo de puertas en continua expansión, y yo, vuestro narrador, su solitario astronauta. 
Si, yo. Sentado sobre una silla de estrellas cuyo brillo dejaba mucho que desear, en el mismísimo centro de ese extraño universo y mirando fijamente a una puerta. Sin importarme una mierda que el pasillo que conducía hasta ella creciera un centímetro mas a cada minuto. 


Daba igual. Lo realmente importante era que para mi el resto de las puertas no existían, solo aquella. Las demás parecían ser despreciadas por mi visión periférica a pesar de que me rodeaban como las ramas de un árbol silencioso. Me levantaba de mi pequeña torre de vigía y caminaba hacia la que yo ya llamaba "mi" puerta...Otras veces corría hacia mi destino como un suicida que tiene clara su decisión antes de que el suelo se acabe bajo sus pies. Poco importaba si ese día le tocara estar abierta o cerrada. Si el pomo se rendía ante mi mano, la cruzaba tranquilamente. Si por el contrario estaba cerrada, mi rostro se transformaba en el de una fiera desquiciada. Me lanzaba contra ella con mi cuerpo convertido en un ariete de carne y hueso. Debía abrirla. Tenía que hacerlo. Todo con tal de tener la oportunidad de volverla a cruzar.






¿Y para qué? ¿Que había al otro lado tan importante como para que fuera capaz de dejar tras de mí todo aquello que me servía, todas aquellas cosas que me convirtieron en quien soy?
Olvidándome hasta de mi mismo...
Olvidando toda razón 
Porque ¿sabéis una cosa? Este imbécil que os habla siempre lo supo. Si, siempre supe el resultado final de mi enorme curiosidad: una suma de errores que jamás llegarían a convertirse en un acierto. Un camino derecho a la equivocación mas humillante. A la nada. Y a pesar de ello continuar, repetir, una y otra vez. Debí darme cuenta de que el hecho de que esa puerta nunca se cerrara tras de mi no quería decir que se me otorgara la libertad de salir cuando quisiera...No, solo era para expulsarme de allí lo mas rápido posible con un buen par de patadas en las pelotas.






Si entraseis en una habitación en la que hay un escorpión y este os acaba clavando su aguijón envenenado...¿volveríais a entrar? Pues yo sí. Lo hice una y otra vez. Intentaba, no sé, conocer...comprender...Como una mosca que intenta atravesar la ventana que le impide entrar en la casa. Esperaba que durante una milésima de segundo, tan solo una puta milésima, hubiera una mínima alteración, una pequeña diferencia que hiciera que todo lo demás se convirtiera en un nuevo mundo. Mi mundo. Mi planeta. Mi alma en paz. Y mientras aquel universo de puertas se expandía cada vez más yo continuaba esperando mi momento, sin darme cuenta de que me convertía  en ese estúpido naufrago que flotando en el mar desprecia de un manotazo un grueso madero creyéndose capaz de sobrevivir nadando...


Una insana y errónea esperanza.
Y un día la esperanza murió
Y cuando la esperanza muere puedes hacer dos cosas, enterrarla y que descanse en paz...o bien dejar que se transforme en desesperación. Yo hice lo segundo, naturalmente.


A este astronauta le pesaba tanto la desesperación, joder...La notaba aferrada a cada órgano de mi cuerpo con tal fuerza que casi podía sentir sus garras clavadas en mi carne. Y dolía. Dolía de una forma más allá de la humanidad. De una manera tan inexplicable que ni las lágrimas que empañaban mis mejillas podían atenuar semejante dolor.


Dolía tanto que fue muy fácil convencer a mis manos  para que se acercaran lentamente a los cierres herméticos de mi casco...Tan imbécil, tan cansado...la solución final. La desesperación puede convertir a un hombre en una peligrosa arma incluso contra sí mismo...Poético ¿verdad?





Uno a uno los cierres se soltaron dejando escapar un suspiro de oxigeno hasta llegar al último. Una vez más miré "mi puerta", allá lejos, perdiéndose en un pasillo ya casi infinito, y las mismas preguntas de incomprensión volvieron a mi mente. Fue suficiente. Cerré los ojos, solté el último cierre y me quité el casco bruscamente para luego lanzarlo lo mas lejos que pude por el pasillo que tenia frente a mí.


Aguanté la respiración como unos niños que juegan a ver quien resiste más sin respirar...Hasta que dejándome caer de rodillas solté el aire con los ojos aun cerrados...Me quede allí, junto a mi silla/vigía estelar. Derrumbado en el suelo como una marioneta a la que han cortado las cuerdas. Sentí una brisa acariciando mi cara. Aire, había aire. En mi universo expansivo había aire. Abrí los ojos como si estos tuvieran resortes. Frente a mí seguía "mi" maldita puerta infranqueable. Lo que entraba en mis pulmones parecía el aire más maravilloso jamás respirado. Me dejé caer quedándome a cuatro patas y la cabeza gacha...Todo aquel aire me sabía a poco, quería más, mucho más. Mi pecho se hinchaba y deshinchaba a ritmo mecánico...


Casi podía sentirme borracho, embriagado no solo por ese aire de los dioses sino liberado por la aberración que estuve a punto de cometer. Y tal vez fue esta sensación junto a la imagen de mi mismo ahí tirado, en el suelo, contemplando las gotas de sudor que caían de mi frente al suelo. Tal vez fue la suma de todos los errores, de todas las equivocaciones, de mi batalla contra una puerta que daba a un mundo que no me quería allí por mucho empeño que pusiera en ello. Tal vez. El caso es que un relámpago cruzó mi cabeza y desperté....y lo vi al fin.





Todo aquello que pude hacer, aquello que pude vivir...tantas risas que murieron antes de ni siquiera nacer. Todo ese tiempo perdido escurriéndose entre mis dedos, tan muertos como los de un muñeco de plástico. Todo lo que pude tener, lo que pude hacer. Un universo entero a mis pies y mi esperanza estrellándose contra una puerta que tan solo quería verme salir. 


Me puse de pie lentamente. 
Apreté los puños con la fuerza de una prensa hidráulica.
Clavé los ojos en mi vieja enemiga..y grité. Grité tan fuerte como para que las venas de mi cuello quisieran reventar. Un grito primitivo nacido de rincones que desconocía y que hizo temblar los goznes de un millón de puertas. El universo vibró, tembló como una animal acorralado. Mi grito de rabia se expandió por cada uno de los pasillos con la fuerza de un huracán enloquecido...Y el universo se contrajo. Noté bajo mis pies como el suelo venía hacia mi, desde cada puerta, desde cada mundo...El universo estaba asustado y su miedo fue mi alegría. Cuando dejé de gritar durante unos segundos las puertas quedaron estáticas, observándome como un millón de ojos. Al cabo de ese tiempo comenzaron a retroceder para continuar su lenta y progresiva expansión...





Recuerdo mi sonrisa, la primera en eones, una sonrisa de lado...de esas que dicen..."¿Y que..?" No me importaba, porque ya lo sabía. Lo sabía todo: Yo era la alteración, yo era esa milésima de segundo necesaria para que todo fuera distinto, para cambiar mi universo...

Miré a la derecha, un pasillo acababa en una puerta de madera con unas bonitas filigranas en relieve. Me giré a la izquierda, allí otra puerta, esta plateada, dejaba escapar algún que otro destello. Sin  mirar mi silla/vigía la tumbé de una patada y comencé a caminar por uno de los pasillos silbando una vieja canción.

Y por aquí sigo, convertido en un auténtico explorador, navegando entre mis puertas, sin más animo que el de la propia aventura. Un astronauta tan expansivo como este mi universo...y si me queréis encontrar...ya sabéis.

Tras una de esas puertas que veis alrededor, estaré yo...esperandoos 
Joder, vaya que si...

F I N


Dedicado a Oscar y Carlos con un cariño que va mas allá de las estrellas, mas allá de un millón de puertas...Gracias a vosotros y al temazo "LOS AMIGOS QUE PERDÍ" de DORIAN, ha nacido EXPANSIVO...Y cuando algo así sucede....¿como olvidarlo?

Se os quiere

Norberto Piñar



martes, 12 de enero de 2016

La estela

Aquella pequeña barca, la que descansaba en la playa, ya no está.
Languidecía varada sobre la arena, inclinada, con el tiempo llenando su casco de arrugas y cicatrices,  pintura moribunda bajo soles de justicia suprema, vientos torturadores de los cuatro rincones y lluvia como martillo sobre clavos.
Su quilla apuntaba al mar, ese mar en otro tiempo tantas veces roto por su orgulloso casco, mirada lastimera y melancólica de una era ya perdida entre las olas de plata que la mecían con el amor de las manos de una madre asidas a la cuna de su desvelos.

Aquella tranquilidad en la que ahora pasaba sus días, era una paz vestida de piedra gris que mas podría llamarse sepulcro. Maderos de extrema unción para la pequeña nave, traveseras de quemaduras de cigarrillos y restos de comida para aquellos que la tomaban como asiento, columpio de niños o silencioso testigo de amores que nacían y despedidas que mataban sin matar...

En las noches mas claras, hacia crujir sus maderas, cuando nadie pudiera oirla, con las olas besando la orilla, quiero pensar que maldecía su suerte, pero se que simplemente clamaba por convertirse en cenizas, que el aire se la llevara, que tal vez así sus aventuras continuaran sobre tierras y océanos que jamas vieron su valiente quilla asomar por el horizonte...

Deseo vivo de un alma moribunda de moho y herrumbre que se escapaba cada segundo bajo los cielos de los años...

Puedo imaginarla en su mortaja de arena contemplando como los demás barcos dibujaban estelas sobre las aguas que antaño fueron suyas. Blancos veleros de velas henchidas y altaneras, barcos de pesca zozobrando al compás de sus redes y aquellos enormes navíos recortando el cielo con su silueta....

Puedo verla derramar sus últimas lágrimas de resina sobre  su ajada borda, viendo la esperanza perderse con ellas y el sol que se las seca...Estelas en el mar, el collar de rocío de las naves conquistando el espacio y el tiempo bajo los cielos mas luminosos jamas soñados, flotando en las noches mas estrelladas, esas noches donde el mar se convierte en un gigantesco espejo y no se sabe donde empieza el cielo y termina el agua....

Pobre barquita vieja y varada...
Y ya no está, incluso su silueta en la arena ha sido borrada por el viento, pocos preguntan por ella, el paso del tiempo la convirtió en algo apenas visible. Los pocos que lo hacen creen que alguien se la llevó para hacerla leña de fogata o tirarla en un vertedero, cementerio de cientos de historias mudas...Eso dicen....Solo yo se la verdad...o la verdad que simplemente quiero creer.....

Tal vez una noche, sus crujidos fueron tan sentidos y lastimeros que en el cielo, las estrellas y la luna se apiadaron de ella...La luna que esa noche había venido pequeñita, decidió volverse plena, sabiendo el efecto que su cambio repentino podía hacerle el agua y su marea....
Así pues el mar creció y creció hasta llegar a besar el viejo casco de la barca. Esta se asustaría, claro, hacia mucho tiempo que un agua tan salada no acariciaba su panza, temblaría cuando el agua fría la consiguió enderezar al fin con un tañir de sus huesos de madera....

Su quilla apuntando al mar que ahora se abría ante ella y su alma llenándose de estrellas de gozo y felicidad...
Ya no le quedaban mas lagrimas por derramar cuando sintió como empezaba a deslizarse sobre el agua, como las olas la acunaban..como el mar se la llevaba....

Y así se adentró en el océano de su felicidad, sin mirar atrás...bueno, puede que solo una vez, para contemplar la estela que tantas veces deseó dibujada tras ella...Tan bella, tan hermosa como nunca se vio, una estela tan brillante como la misma luna que la guiaba hasta alta mar...
Y así se marchó, dejando atrás aquella playa, mortaja de arena como cenizas....

Y quiero creer, que desde su feliz marcha, ese camino de plata que se ve sobre el mar las noches de luna llena, es la estela de aquella vieja barca soñadora de mares y aventuras pasadas navegando eternamente sobre las aguas que el tiempo una vez le robó....

O al menos...eso deseo creer




miércoles, 7 de octubre de 2015

Nostalgia de 80 octanos


Nostalgia: "Sufrimiento de pensar en algo que se ha tenido o vivido en una etapa y ahora no se tiene, está extinto o ha cambiado. La nostalgia se puede asociar a menudo con una memoria cariñosa de la niñez, un ser querido, un cierto juego o un objeto personal estimado, o un suceso en la vida del individuo o grupo"

Hace unos dias envié un audio correo a uno de mis podcast favoritos: "Carne De Videoclub", programa que os recomiendo de manera febril. En él se habla de la época dorada del videoclub, los años 80 y 90. Anécdotas sobre aquellos lugares mágicos que nos rodeaban de pósters que aun guardamos en nuestra retina y cientos de carátulas de peliculas que navegarán para siempre por nuestra corriente sanguínea. Cuando en un programa se habla de ese tipo de cine, de aquel que vivimos los que ya tenemos 40 años (o mas) es normal que las conversación entre presentador y contertulios derive hacia otros episodios de aquella época, musica, series de tv, tanto de dibujos animados como de imagen real...No son el único podcast, (tenemos tambien "Remake a los 80") ni el único medio de difusión que de un tiempo a esta parte resucita en nuestro consciente pequeños y grandes recuerdos que estaban guardados en nuestra mente en pequeños cajones que en unas ocasiones raspan y crujen al abrirse, y otras (en mi caso las mas) dibujan una luz en nuestras pupilas.

Yo, que soy incapaz de dejar nada tal como está, de dejar las cosas  ahi, tranquilitas, reposando en barbecho, llevo mucho tiempo preguntándome el por qué de todo esto. Y desde que comencé a analizar todo este "revival" he sido plenamente consciente de que no era posible encontrar y focalizar el punto de inflexión que nos condujera hasta aqui, saber el CUANDO, pero... ¿y el POR QUÉ? 

Han pasado muchas generaciones por este planeta donde vivimos (lo digo con conocimiento de causa porque he visto "El arbol de la vida" de Terrence Malick y bebiendo agua solamente, cuidado), y supongo que todas ellas habrán mirado en algún momento hacia atrás considerando que los tiempos pasados fueron mejores que el presente que les tocara. Y puede que aquel pasado fuera bastante parecido a ese presente, pero nuestra mente, nuestro cerebro, tiende a olvidar lo malo o tal vez dulcificarlo y convertirlo en la era de la luz.

Y ya acercándonos a nosotros...¿cuando nuestros padres miraban con el ceño fruncido las letras de la lavadora Zanussi o del Symca 1000, rememoraban su era de la luz, los 60? Pues en mi caso seguro que si. En el tocadiscos de mi padre lo mas moderno que sonaba era Lolita cantando aquel glorioso: "Amoooooor, amoooor, amoooor" asi hasta que Lucifer decidía abrir las puertas del infierno. El resto eran los Beatles, los Rolling y por la parte hispánica Los Bravos, Los Brincos.... Un dia se murió aquel señor que movia la mano derecha arriba y abajo al tiempo que decía "Esspañoleeees" y que se iba a pescar y volvia con lucios y truchas con la etiqueta del precio aun colgada de una aleta dorsal. Entonces unos echaron de menos los tiempos en que este hombre aun tenía pelo y otros salieron a la calle a convertir la expresión: "Fuck You Madafaka"en un himno.

Y asi llegamos a los 2000!! Y sin condensador de fluzo!! ("flujo" para los hipsterianos). Nuestra generación, la de los 80. ¿Fue aquella década tan maravillosa? Pues seguramente no, pero ahora vamos al meollo. Estamos viviendo una época que dejándonos de demagogia es una auténtica mierda a nivel económico, politico y social. Aquellos que debian cuidar de nosotros han tirado de nuestras riendas y nos han metido en el Pantano de La Tristeza, como Atreyu a su caballo Artax en La Historia Interminable. Cojones, Atreyu, ¿como se te ocurre meter a Artax ahi, si es un pantano coño, y Fantasia no tiene fronteras?..¿me vas a decir que no había un sendero cercano para rodearlo? Que llorera!!

Pero en fin, cuando nuestro presente es el que es, muy dificil se hace no mirar atrás y viajar casi de una manera astral hacia la época donde mas felices fuimos. ¿Es cierta esta afirmación? Si nacisteis en los 70, si amais el cine, la música y los mundos que los envuelven...Si, creo que es cierta esta afirmación. Y lo digo muy, muy lejos de sentar cátedra. Yo no soy nadie, tan solo un tio al que gusta de escribir, que está sentado en el sofá, iluminado por la luz de la tablet mientras escribe esto en un pequeño teclado. Pero pensad en el cine de entonces, y creo que no es necesario ponerme a hablar de E.T., Regreso al Futuro, Indiana Jones, Star Wars, Los Goonies, en definitiva el tandem George Lucas/Spielberg, las películas de John Hughes, Los Cazafantasmas, Los Inmortales, Blade Runner, Superman, Rocky, Stallone, Schwarzenegger (quien nos iba a decir tras tanto hablarlo con nuestros primos y amigos que al final acabariamos viéndolos juntos no solo en una peli sino ya en varias). Y lo mismo sucede con la música. Vale, no empeceis a sacaros los ojos con una cucharita de café. Ni todo el cine fue bueno, ni toda la música fue buena, pero en lo que a mi respecta no hay solista ni grupo actual por el que sienta lo que sentí por entonces, y si lo siento es por grupos que han sobrevivido (o no) a aquella época. ¿Influye el hecho de que éramos jovenes y todo era "nuevo" para nosotros? Puede que sí. Pero era nuestra era.."nuestro momento" (Mikey de los Goonies dixit)

Tengo un hijo de 14 años, Samuel (se llama asi por Samuel L. Jackson...su madre no me dejó llamarlo Bastian). Le gusta mucho el cine
afortunadamente, pero no consigo que vea nada de aquellos años, se aburre, desgraciadamente. Pero es que su generación no ha teniddo  programas infantiles, no ha tenido una Bola de Cristal, un Barrio Sésamo...Si le pusiera una tarde Cristal Oscuro o Dentro Del Laberinto me miraría como si estuviera loco. Con Indiana Jones lo he conseguido, le gusta tanto que le encanta hasta "La Calavera De Cristal" lo que provocó una seria conversación con mi exmujer acerca de su relación con el butanero. El caso es que su generación lo tiene todo al alcance de tan solo un click del ratón, mientras que nosotros teníamos que esperar, esperar, y esperar, como aquellos que intentaban salir de Casablanca con salvoconductos. No valoran este tipo de cosas como lo haciamos nosotros. Lo que Sam no sabe, es que gran parte del cine del que disfruta ahora viene de nuestro tiempo. Tuvimos a Superman, el/ellos tienen a Los Vengadores, Guardianes de La Galaxia...¿recordarán ellos "su" cine como lo hacemos nosotros? ¡Y ojo a que mi me encantan también!

Pero los que venimos de los 80 estamos inmersos, cinematograficamente hablando, en un universo de remakes, secuelas, precuelas, "a ver si cuela" de películas de aquellos años. HABLEN CON RIDLEY SCOTT, EL HERMANO QUE SOBREVIVIÓ. ¿Soy el único que ha salido encantado de ver "Pixels"?¿Soy el único que piensa que este y no "lo que viene" es el auténtico remake "videojueguil" de Los Cazafantasmas? El cine, amigos, es un negocio, y quiere ganar dinero como los pequeños y grandes comercios que recorren nuestras ciudades. "Ellos" saben de nuestra nostalgia de 80 octanos...si no ¿como iba a existir esa maravilla, que menos mal que lo fue, llamada Mad Max Fury Road?

Ya para terminar y no seguir torturando, como dice Stephen King: "al sufrido lector", que conste que como amante del cine SÉ que hay mas cine y jodidamente bueno tras los 80, por supuesto...ha sido este tan solo un ejercicio de nostalgia de aquella época que de un tiempo a esta parte viene rondándonos entre programas de tv, radio, revistas, cine, libros (READY PLAYER ONE, por ejemplo) y naturalmente podcasts...

He escrito esto escuchando el especial "TIBURÓN" de La Orbita De Endor (¿veis?)

P.D. Nuestros cines tenian un telón rojo que desubría una enorme pantalla blanca...los de ahora tienen nachos con queso...

Norberto @ikarubi

martes, 16 de junio de 2015

LA CALLE

Entre las viejas calles que se rinden a tus pies, se oye un rumor de viento suave que te nombra. Besa las piedras, aviva las llamas de los faroles y peina dulce los pétalos de las flores....

En estas calles que visten de melodía tus pasos, hay rocío espejando la calzada y sobre ella dibujan surcos los coches de caballos que sin prisa se dirigen a sus destinos. Una canción de cascos y ruedas resonando contra las paredes de los edificios isabelinos...

Llegas a esta manzana londinense, vestida de roja seda y un gracioso tocado coronando el oro de tus cabellos...pareces surgir de la nada. Donde antes había vacío ahora estas tú. Contigo la calle parece iluminarse como nunca lo hizo. No caminas altiva, no eres presuntuosa, y a pesar de ello muchos son los rostros que hacia ti se vuelven, incluso un hombre vestido de chaqué esta a punto de perder su sombrero de copa. Hay algo en ti, algo en tu interior capaz de brillar hacia afuera, y todos lo ven, lo sienten...pero ninguno sabe lo que es...

Erguida, vestida de carmesí y la flor de tu tocado perfectamente colocada, refugias tus manos  del frío en un manguito de piel sostenido bajo tu pecho...
Eres la salvación, pero eso nadie lo sabe. Fijas los ojos en tu destino, aquel que jamas nadie sabrá cual es...

La luz se difumina a medida que entras en el estrecho callejón, confías en que nadie te haya visto...
Una llama baila en el único farol que ilumina la estrecha calle...Tiras el forro de piel al suelo y te quitas los zapatos para no hacer ningún ruido, incluso levantas un poco el vestido para que ni siquiera el roce pueda dar pista alguna de tu presencia...

Y entonces lo ves. Viste capa negra y sombrero de copa. Está de espaldas, acurrucado en una esquina, acechando con su mano aferrada a  un maletín abierto de cuyo interior se escapan relumbres de acero...Parece una bestia deforme pero es tan solo un hombre
Es la hora...levantas aun mas la falda y algo brilla sujetado en una bonita liga azul...Atrapas esa  luz y como un animal te lanzas sobre tu objetivo...
El bisturí de quince centímetros se clava en la nuca mientras con la otra mano sujetas su frente. Apenas ha habido fricción. La segunda vez el roce con el hueso te hace temblar el brazo...Él ya está muerto y jamas sabrá lo que le ha pasado...Pero sigues apuñalándolo, el sombrero ha caído, el perfume de su cabello casi anula el de la sangre que cae a borbotones tras su espalda...Sin soltar su frente le rebanas la garganta con un movimiento casi orquestal....El hombre cae como un saco al suelo, y sin dejar de mirarlo limpias tu cuchillo con el extremo de tu vestido...
Ni una palabra, ni un adiós, ni un juramento....vuelves sobre tus pasos para recoger tus zapatos.
Sales a la calle principal y detienes un carruaje....y de tus labios sale la única frase de esta noche, la que le dices al cochero cuando te pregunta tu destino:
"Lo mas lejos posible de White Chapel"
 
Por Norberto J. Piñar Roldán