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martes, 16 de junio de 2015

LA CALLE

Entre las viejas calles que se rinden a tus pies, se oye un rumor de viento suave que te nombra. Besa las piedras, aviva las llamas de los faroles y peina dulce los pétalos de las flores....

En estas calles que visten de melodía tus pasos, hay rocío espejando la calzada y sobre ella dibujan surcos los coches de caballos que sin prisa se dirigen a sus destinos. Una canción de cascos y ruedas resonando contra las paredes de los edificios isabelinos...

Llegas a esta manzana londinense, vestida de roja seda y un gracioso tocado coronando el oro de tus cabellos...pareces surgir de la nada. Donde antes había vacío ahora estas tú. Contigo la calle parece iluminarse como nunca lo hizo. No caminas altiva, no eres presuntuosa, y a pesar de ello muchos son los rostros que hacia ti se vuelven, incluso un hombre vestido de chaqué esta a punto de perder su sombrero de copa. Hay algo en ti, algo en tu interior capaz de brillar hacia afuera, y todos lo ven, lo sienten...pero ninguno sabe lo que es...

Erguida, vestida de carmesí y la flor de tu tocado perfectamente colocada, refugias tus manos  del frío en un manguito de piel sostenido bajo tu pecho...
Eres la salvación, pero eso nadie lo sabe. Fijas los ojos en tu destino, aquel que jamas nadie sabrá cual es...

La luz se difumina a medida que entras en el estrecho callejón, confías en que nadie te haya visto...
Una llama baila en el único farol que ilumina la estrecha calle...Tiras el forro de piel al suelo y te quitas los zapatos para no hacer ningún ruido, incluso levantas un poco el vestido para que ni siquiera el roce pueda dar pista alguna de tu presencia...

Y entonces lo ves. Viste capa negra y sombrero de copa. Está de espaldas, acurrucado en una esquina, acechando con su mano aferrada a  un maletín abierto de cuyo interior se escapan relumbres de acero...Parece una bestia deforme pero es tan solo un hombre
Es la hora...levantas aun mas la falda y algo brilla sujetado en una bonita liga azul...Atrapas esa  luz y como un animal te lanzas sobre tu objetivo...
El bisturí de quince centímetros se clava en la nuca mientras con la otra mano sujetas su frente. Apenas ha habido fricción. La segunda vez el roce con el hueso te hace temblar el brazo...Él ya está muerto y jamas sabrá lo que le ha pasado...Pero sigues apuñalándolo, el sombrero ha caído, el perfume de su cabello casi anula el de la sangre que cae a borbotones tras su espalda...Sin soltar su frente le rebanas la garganta con un movimiento casi orquestal....El hombre cae como un saco al suelo, y sin dejar de mirarlo limpias tu cuchillo con el extremo de tu vestido...
Ni una palabra, ni un adiós, ni un juramento....vuelves sobre tus pasos para recoger tus zapatos.
Sales a la calle principal y detienes un carruaje....y de tus labios sale la única frase de esta noche, la que le dices al cochero cuando te pregunta tu destino:
"Lo mas lejos posible de White Chapel"
 
Por Norberto J. Piñar Roldán

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